El debate sobre si cocinar es más arte o ciencia es interminable. Un grupo de ingenieros del Instituto de Tecnología de Massachusetts se asoció con el chef Daniel Boulud, para crear un nuevo restaurante en el centro de Boston basado en la idea de que una comida gratificante puede ser más ciencia que espontaneidad.

En Spyce han reemplazado a los chefs humanos con siete ollas de cocina automáticas que simultáneamente preparan las comidas en tres minutos o menos.

El cofundador de 26 años Michael Farid afirma que una breve descripción de la preparación de la comida puede sonar más como instrucciones de laboratorio que una cocina convencional.

Fuente: Spyce

“Una vez que realiza su pedido, tenemos un sistema de entrega de ingredientes que los recoge del refrigerador”, afirma Farid. “Los ingredientes se dividen en porciones en los tamaños correctos y luego se envían a un wok robótico, donde se vuelcan a 450 grados Fahrenheit,  una vez que se completa el proceso, los woks se inclinan hacia abajo y ponen la comida en un tazón para ser guarnecidos y servidos”.

Spyce se define a sí mismo como “el primer restaurante del mundo que ofrece una cocina robótica con comidas complejas”.

La experiencia culinaria del restaurante inicia cuando la persona crea su plato personalizado a través de pantallas táctiles por un precio de $7.50, además de incluir un conteo de calorías.

Mientras se cocinan las comidas, el nombre del cliente aparece en una pantalla electrónica encima de su wok, mostrando su orden. Una vez terminado, los chorros de agua caliente enjuagan el interior de los woks antes de que otra colección de ingredientes se vierta dentro. Sus creadores decidieron que los chefs robóticos estuvieran visibles para eliminar cualquier misterio persistente.

“No queríamos crear una caja negra que produzca una comida”, afirma Farid. “Queríamos que esta experiencia fuera emocionante”.

El lema del restaurante: “Excelencia culinaria elevada por la tecnología”.

La industria de restaurantes está incorporando tecnología automatizada en sus pedidos y servidores robóticos, esto es solo el inicio.

Según informe del Instituto McKinsey Global presentado en 2017, los trabajos que implican “actividades físicas predecibles”, como cocinar o servir alimentos, limpiar cocinas, recoger platos sucios y preparar bebidas, son los más susceptibles a la automatización.

“De acuerdo con nuestro análisis, el 73% de las actividades que realizan los trabajadores en el servicio de alimentos y el alojamiento tienen el potencial para la automatización, en función de consideraciones técnicas”, dijo el informe.

Spyce emplea a varias personas, un detalle que los fundadores del restaurante destacan rápidamente cuando explican su concepto. Hay una “guía” amigable para ayudar a los clientes a ordenar y para preguntar sobre su menú. Los humanos preparan la comida durante la noche y el restaurante también emplea un “garde manger” cuyo trabajo es agregar toques como semillas de calabaza, cilantro y queso de cabra desmenuzado antes de que se sirvan las comidas.

“Nuestro restaurante es realmente eficiente porque las personas se enfocan en lo que son buenas, pero el robot maneja las tareas de alto volumen, como cocinar y lavar,  para esto los robots son buenos. Al final del día, nuestro producto no es un producto tecnológico, es una experiencia y una comida deliciosa”. Afirma Michael Farid.