Gracias a la globalización y a la evolución constante de los sistemas digitales, empezaron a surgir nuevas metodologías en la gestión de equipos y proyectos. El modelo tradicional en cascada (Diagrama de Gant), que dividía el proyecto en fases dependientes una de otra ha quedado atrás, dando paso a las metodologías ágiles.

Las metodologías ágiles permiten adaptar la forma de trabajo al contexto y naturaleza de un proyecto, basándose en la flexibilidad e inmediatez, teniendo en cuenta las exigencias del mercado y los clientes.

Los pilares fundamentales de las metodologías ágiles son el trabajo colaborativo y en equipo. Michael Cusmano, profesor de la MIT Sloan School of Management, afirma: “La agilidad puede tomar diferentes formas, pero básicamente consiste en la habilidad de adaptarse rápidamente o incluso anticiparse al contexto y liderar un cambio, desarrollando la innovación en productos, procesos y modelos de negocios”.

Entre las metodologías ágiles más usadas se encuentran:

SCRUM

Sus orígenes se remontan a la década de los 80, en la cual los japoneses Nonaka y Takeuchi, responsables de desarrollar proyectos para empresas como Honda, Epson, 3M y Xerox, la implementaron por primera vez. Dicha metodología parte de la base de que es preciso realizar entregas parciales y regulares del producto a los clientes, con el objetivo de alinear expectativas y aumentar el valor que se ofrece a los mismos. Para desarrollar el modelo Scrum, cada equipo define un conjunto de prácticas y roles que ejecutará y revisará periódicamente, a lo largo de todo el proyecto.

KANBAN

Si bien la metodología Kanban tiene su origen en Japón, fue el norteamericano David Anderson quien popularizó su aplicación en el ámbito de la gestión de proyectos en empresas tecnológicas. Dicha metodología consiste en un proceso de mejora incremental que apela a la flexibilidad y simplicidad en la comunicación de los diferentes miembros de un equipo; funciona a partir de un sistema de tarjetas que tiene en cuenta todas las áreas de un proyecto, distribuyendo las mismas entre los miembros que forman parte de un equipo de manera ordenada y visible para todos. El objetivo es que el producto o servicio sea mejorado constantemente y entregado “justo a tiempo”, sin que ningún miembro del equipo esté por fuera del proceso en ninguna de sus etapas de desarrollo.

LEAN

Dicha metodología surgió en el ámbito de la manufactura, impulsada por Taiichi Ono, director y consultor de la empresa Toyota. La metodología está fundada en la filosofía kaizen, la cual se basa en una mejora continua, con el objetivo de poder generar un flujo de producción que asegure entregar el máximo valor para los clientes con los mínimos recursos necesarios. Al implementar esta metodología de trabajo, todos los miembros involucrados en el proceso productivo (o de un proyecto), tienen una responsabilidad asignada y son capaces de tomar ciertas decisiones, lo cual repercute tanto en su motivación y sentido de pertenencia dentro de la organización, como en la agilidad en la toma de decisiones.

Es de vital importancia poder cumplir con las necesidades más actuales de nuestros clientes y seguir la demanda de un mercado que crece a ritmos vertiginosos. Este crecimiento paralelo a las necesidades es posible gracias a un continuo feedback con el cliente, donde la retroalimentación es crucial y los procesos evolutivos se llevan a cabo en pequeños sprints, determinados por tareas concretas y manejables que forman parte de un determinado proyecto.

Referencias: 

www.blog.kezmo.com

Metodologías ágiles – Capgemini